DE PARTO PLANEADO A CESÁREA PROGRAMADA (1a PARTE)

Hoy voy a hablar de mi segundo "parto". Lo entrecomillo porque como dice el título acabó en cesárea programada,  pero esos no eran nuestros planes,  papá y yo nos habíamos preparado para otra cosa,  pero no para esto. 

 

Mi plan de parto 

Después del parto que tuve en 2002, donde no decidí absolutamente nada, excepto ponerme la epidural, decidí junto con papá que este parto iba a ser diferente; quería tener contracciones sin oxitocina, de manera más natural, aunque tardara más en dilatar del todo, quería poder moverme en todo ese proceso, y no estar tumbada en la cama, que me habían dicho que era mucho más llevadero, e incluso habíamos ensayado con papá técnicas de respiración, técnicas de masaje que él me podía dar durante las contracciones para ayudarme a hacerlas más llevaderas. Estábamos más ilusionados que asustados de poder vivir esos momentos juntos, de poder ser un equipo para traer a nuestro pequeño al mundo. Y es que papá es mi mayor apoyo, es mi pilar, me transmite calma, a su lado todo es más llevadero, y sabía que los dolores de las contracciones a su lado serían mucho más "soportables", porque todo es mejor cuando estamos juntos, cuando nos apoyamos...

Y llegó el día de la tercera ecografía

El niño se había tirado todo el embarazo cabeza abajo, parecía que le gustaba esa posición, pero ya llevávamos unos días cerca de la tercera eco que notábamos un bulto grande en la parte derecha/baja de la barriga, y papá me dijo "¿no será la cabeza?" y yo le decía que no podía ser. Pues era. Nos hacen la tercera eco en la semana 34 casi 35 y nos dicen que el niño está al revés, que se ha sentado en el cuello del útero...Mi cara era un poema, lo primero que pregunté es si todavía se podía dar la vuelta, porque yo no quería cesárea, yo quería mi parto planeado junto a papá. Nos dijeron que sí, que aún se podía dar la vuelta, y que nos iban a dar hora para una eco extra en la semana 38 para ver si se había girado o si teníamos que planear por si acaso la cesárea. "Pero tranquila, a veces el último día se dan la vuelta, aunque te programemos la cesárea si ese mismo día hacemos la eco y se ha girado, la anulamos".
Esa era mi esperanza, así que andé a cuatro patas todo lo que pude por casa a ver si se giraba, lo visualizaba girándose, y probé todo lo que veía por internet que aconsejaban para que el bebé se girase. Fui de visita a la comadrona y le expliqué lo que pasaba, le escuchamos el latido pero no me sabía asegurar si seguía girado o no, así que no quedaba otra que comprobarlo en la siguiente ecografía. Tenía que empezar a hacerme a la idea por si acaso, lo importante era la salud de mi hijo, y después de informarme sobre el procedimiento y los riesgos de un parto de nalgas (que en el hospital donde yo quería parir no lo hacían, tenía que ir a otro), decidí que si no se giraba aceptaría hacerme una cesárea, lo prefería al parto de nalgas. 


Y en la cuarta eco se confirmaron mis temores, el chiquitín seguía ahí sentadito esperando a que lo sacaran, así que no me quedó otra que ir al hospital para hablar de cuándo me programaban la cesárea.



 
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Aquí tienes la segunda parte 

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