DE PARTO PLANEADO A CESÁREA PROGRAMADA (2a PARTE)

Lo primero de todo, si no has leído la primera parte, la puedes leer aquí.
Dicho esto, me quedé en la visita que tenía que hacer al hospital para programar la cesárea. Desde el mismo sitio donde me hicieron la ecografía, llamaron al Hospital y aunque eran casi las siete de la tarde, me hicieron un hueco para que no tuviera que dar más viajes ni se retrasara mucho más, porque sino me podía poner de parto.

 

Programando la cesárea

La chica que nos atendió, muy atenta, nos explicó pros y contras tanto de la cesárea como del parto de nalgas, y sopesando los riesgos de una cosa y otra decidimos programar cesárea. De todas maneras, para parto de nalgas tendríamos que haber buscado otro centro, porque en este no había nadie que lo practicara. Ella nos decía que no perdiéramos la esperanza, que a veces el mismo día hacen la ecografía y se ha girado, que ya le había pasado algunas veces. Yo no sabía si lo decía para consolarme o en serio, sólo sé que el trato humano y cercano de esa profesional me caló, y me fui calmando conforme íbamos hablando con ella.

Nos dijo que hacía mucho que habían pedido un quirófano especial para cesáreas, pero que de momento estaba en proyecto y no iba a estar en una semana ni mucho menos, así que papá no podía estar delante mientras me practicaban la cesárea. Yo ya lo sabía, y llevaba muchos días haciéndome a la idea, pero me daba mucha pena que él no pudiera estar. Por otro lado, pensamos que entonces mi hija mayor podría venir con nosotros y así se hacían compañía mutuamente, y eso hicimos. 

Y llegó el día...

Yo salía de cuentas el 11 de agosto, y la cesárea finalmente quedó programada para el día 7 a las 7 de la mañana. Allí estábamos ya, yo en ayunas, y me hicieron pasar para hacerme una eco (seguía sentado) y a continuación monitorizarme un rato, mientras venía el anestesista y me rellenaban los papeles. Era tan raro estar ahí sin dolores...No sé cuanto tiempo pasó, pero se me hizo larguito...
Por fín llegó la hora de bajarme a quirófano y vi un momentillo a papá y a mi hija, me despedí de ellos y me bajaron por un ascensor, mientras a ellos les decían dónde tenían que ir. Debían ser sobre las nueve más o menos. 

Una vez allí, me anestesian con algo más fuerte que la epidural, porque en poco rato no puedo mover las piernas, no me las siento. Entonces me llevan a la sala de quirófano que me toca, y allí me hacen poner los brazos extendidos como en forma de cruz y me dejan ahí como atada. Delante mío una sábana que me tapará el momento en que saldrá mi pequeño. Sé que es el procedimiento, y los profesionales con los que me topé fueron todos super amables conmigo, pero la situación en sí era un poco fría, ahí sola, sin poder moverme, sin mi marido... 

Entonces llegó el momento de la incisión...Tengo que decir que no noté absolutamente nada de dolor,  pero si notas que algo te están haciendo. La cirujana me explica en todo momento lo que está haciendo en un tono muy amable, cosa que agradezco enormemente. Noto manos por dentro de mi cuerpo, es un pelín angustioso, pero es lo que hay. Van a sacarlo ya, me lo dicen y yo lo noto.

 Y nos conocemos...


 Él se pone a llorar nada más salir, debía estar tan calentito dentro de mí y de golpe que te saquen...
Lo envuelven y me lo acercan para que lo vea, cara con cara porque no puedo mover los brazos. Lo primero que pensé fue "¡vaya melena! " y le hablé flojito para que se calmara; él al oírme dejó de llorar.

Lo pusieron en una incubadora a mi lado para que lo viera mientras me sacaban la placenta y me limpiaban un poco, era una sensación desagradable, pero yo ya sólo estaba pendiente de mi pequeño y no podía más que llorar de alegría, era la segunda vez en mi vida que me sentía abrumada y superada por ese amor que no se puede explicar. 

Ya estaban terminando de coserme, se lo tenían que llevar. Llamaron a papá para que se asomara a la puerta de quirófano y se lo pasaron por ahí, luego él tuvo que meterlo otro ratito en la incubadora, hasta que los dejaron ir a la habitación y papá hizo el piel con piel con él, y lo aguantó sin comer hasta que llegué yo, creo que fue tres horas más tarde (para mí fue eterno, como un día entero).

Estaba tan agustito con su papá... por lo menos ya que no podía haber estado conmigo, empezó a crear vínculo con él y con su hermana, que también lo cogió. Entonces me lo dio y le ofrecí el pecho y se cogió enseguida...Por fín tenía a mi pequeño en mis brazos, lo había echado tanto de menos...Por fín estábamos toda la familia, juntos, dándole la bienvenida al nuevo miembro.  

¡Y es que no hay nada más grande en este mundo que el amor incondicional!



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Comentarios

  1. Precioso!!! lo peor que veo de la cesárea es el hecho de no poder tener a "papá" al lado, pero seguro que con la posterior "piel con piel" se le olvidó este hecho 😉 Y debe ser extraño que sin sentir dolor, ni el largo proceso de un parto llegue tu bebé (sobre todo cuando tienes la otra experiencia). Pero lo importante es lo que dices al final que ya estaba con vosotros y pasábais a ser 4, tu bonita familia. Qué bien que se cogiese al pecho tan pronto! Yo con el Melocotón lo pasé muy mal los primeros días por esto...
    Un besote guapa

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    1. Gracias por comentar! LA verdad es que con el pecho tuve mucha suerte, y llevamos ya casi 18 meses...Con lo que no he tenido tanta suerte ha sido con la barriga deforme que se me ha quedado, tengo diástasis abdominal y parezco una embarazada de 6 meses...Así que en cuanto pueda tengo que ir a un fisio para ver si con hipopresivos puedo arreglar este estropicio!! Eso sí, lo importante es que mi bebé salió ileso y es un bebé sano y feliz!! Un besote!

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  2. Hola! Me alegro mucho que a pesar de que no fuera como estaba planeado, para nada, tengas un recuerdo bonito.
    Nosotros pasamos por una experiencia parecida. Mofletes venía de nalgas pero en la semana 33 se giró. Así que yo estaba súper contenta porque no quería una cesarea y parecía que me acababa de librar. Pero no. No me puse de parto y me lo tuvieron que inducir, y después de muchas horas de parto, terminó en cesarea. También sola, papá65 no podía estar conmigo. Por suerte la lactancia también nos ha ido genial hasta ahora.

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    1. Hola! Gracias por leerme y pararte a dejarme un comentario! Al final nos tenemos que quedar con lo más importante, que es que nuestros bebés pudieron nacer sanos y sin complicaciones gracias a los avances que hay hoy día, gracias a cesáreas como las nuestras, completamente necesarias. Hoy mi pequeñajo tiene 20 meses y aún seguimos con la lactancia! Espero que al final a tí también te quede un bonito recuerdo y hayas sabido quedarte con la parte buena, que seguro que la tiene como lo tiene todo en esta vida. Un abrazo!

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    2. Sabemos que no e lo ideal y, que pocas madres quieren una cesarea, pero lo importante es que tienes un hijo sanisimo.
      Hoy, por fin, ya existe el quirofano para cesareas en ese hospital

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    3. Sí, hay que quedarse con eso, que mi hijo nació sanísimo y eso es lo más importante! Me encanta saber que ya cuentan con el quirófano especial para las cesáreas. Gracias por comentar! Un beso!

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